El Hombre Tranquilo//
Productor cinematográfico, impulsor del Festival de Cine de Bueño David Orihuela La señora de la limpieza intenta entrar en uno de los compartimentos del «coche cama» que ha llegado horas antes a Madrid desde Gijón. No logra abrir la puerta y ante el temor de que algo hubiese ocurrido llama a los responsables de la estación de Atocha. Policía, bomberos, despliegue. Logran abrir el compartimento y encuentran a un hombre dormido plácidamente, es Juan Martínez Fernández, más conocido por Juan Gona. Del sobrenombre hay dos versiones, por un lado está un remedo del «Gone with the wind» y por otro quienes señalan que es un mote que le puso su abuela. Cabe la posibilidad de que las dos sean reales y que la abuela de Gona le llamase así por lo que al pequeño Juan le tiraba el mundo del cine.Sea como fuere, el nombre de Juan Gona es referente en la producción cinematográfica española de las últimas décadas. Todo empezó con aquel anuncio de Villarriba y Villabajo. Hacía publicidad, pero, por cosas de la vida, y de una noche de cochinillo y vino, acabó haciendo la serie de televisión del mismo nombre que los pueblos de la mano de Berlanga.Juan Gona es un entusiasta y un soñador. Nunca aprenderá a jugar bien al tute, pero sí que sabe jugar sus cartas en lo profesional y sabe capear el temporal, o al menos enfrentarse a él con la tranquilidad que le caracteriza. En plena crisis, no sólo de la industria, ha logrado levantar en su Morcín natal un gran estudio de cine, y ahí sigue peleando para sacarlo adelante y además intentar que el negocio sea un factor de crecimiento regional. Ha vivido y trabajado en Madrid y en Estados Unidos, ha rodado en innumerables países y está convencido de que Asturias es un lugar privilegiado para hacer cine.Ya puestos a definirlo con títulos cinematográficos, muchos optarían por «El hombre tranquilo». Nunca se pone nervioso, nunca pierde las formas, nunca una voz más alta que otra. A Juan Gona le gusta escuchar porque de una charla siempre puede salir una idea como el Festival de Cine de Bueño, que el viernes se inauguró un año más en la localidad de Ribera de Arriba para disfrute de invitados (Eduardo Noriega y Carmelo Gómez, entre otros) y vecinos. Antes de llegar ahí, a ser respetado por el mundo del cine, repartió pan en Mieres, vendió bisutería, trabajó de comercial en un banco y estudió Comercio.Son esas cosas en las que Gona se empeña y al final salen porque él es el primero que cree que se puede hacer y logra transmitir ese entusiasmo.Otro de esos empeños es su apuesta por dos tipos de profesionales en el mundo del cine, los más jóvenes y los olvidados. Le encanta la fuerza de las nuevas generaciones, que aportan ideas y frescura, pero respeta tremendamente a los clásicos y reivindica a los más olvidados. Es un apasionado defensor de los grandes secundarios del cine español.Un tipo familiar (dos hermanos y dos hijos), vive a caballo entre Madrid y Oviedo. Cuando viaja a Asturias se instala en casa de su madre, a la que siempre tiene en la boca, y está enamorado de Pravia porque de allí es su esposa, Pilar.Sus aficiones son leer, pensar y jugar al golf, tiene un respetable handicap 8, y especialmente hablar de cine, maquinar ideas y pensar en Asturias. Un tipo sereno que apuesta por la industria del cine, aun con la que está cayendo.


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