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Segunda parte de la trílogia Martes de Carnaval
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| Director |
Jose Luis Garcia Sanchez |
| Guión |
Rafael Azcona Y José Luis García Sánchez |
| Productor Ejecutivo |
Juan Gona |
| Director de fotografía |
José Luis Alcaine |
| Montaje |
Mercedes Cantero |
| Director de arte |
Quim Roy |
| Figurinista |
María José Iglesias |
| Maquillaje |
Pepe Quetglas |
| Peluquería |
Blanca Sánchez |
| Sonido |
Gabriel Gutierrez |
| Director de producción |
José Luis Jiménez |
| Reparto |
Juan Diego, Juan Luis Galiardo, Adriana Ozores, Pilar Bardem, Jesús Franco, Paco Tous, Antonio Dechent, Enrique Villena |
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| Sinopsis |
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La beata Doña Tadea se asoma con un catalejo para espiar en su patio de vecindad. A la puerta de la barbería, toca la guitarra Pachequín; en la reja de su casa, Doña Loreta, la señora del teniente Friolera, le da lechuga al canario. Pachequín canta, Doña Loreta lo jalea y el barbero le tira los tejos requiriéndola de amores.
El Teniente Don Pascual Astete -Don Friolera- recibe en el Cuartel de Carabineros un mensaje que le altera enormemente: Su mujer le traiciona! Si eso es verdad, su honor de militar español ha quedado manchado y tendrá que poner remedio drásticamente.
Los tenientes Rovirosa, Campero y Cardona se preocupan también por el tema. Discuten si deben expulsar al Teniente Friolera por deshonor o amonestarle y conminarle a que solicite la licencia absoluta. Se trata de condenar a un compañero de armas, pero en puntos de honor, Rovirosa se pronuncia contra todos los sentimentalismos.
Tras una gran riña, Friolera la amenaza de muerte a su esposa, quien huye pidiendo auxilio. Desde su vivienda en la trastienda de la barbería, Pachequín oye las voces y sale a la calle dispuesto a evitar la carnicería. El Teniente y el barbero se encaran pero, por fortuna, aparece lloriqueando Manolita, la hija del teniente, que abraza a su padre y los dos entran en la casa. La Tenienta está a punto de desmayarse, pero Pachequín acude en su auxilio, carga con ella y la mete en la barbería. Doña Loreta vuelve en sí en la alcoba de Pachequín y decide que debe volver al lado de su esposo.
El teniente rumia su condición de cornudo cuando Doña Loreta entra con una botella de anís: se beberán una copa juntos y lo pasado, pasado está.
Don Friolera es llamado ante el consejo de oficiales, quienes le explican que, para volver al Cuerpo de Carabineros, deberá antes lavar su honor.
Aquella misma noche el teniente sorprende a los adúlteros en pleno idilio amoroso. Don Friolera, tira de pistolón y dispara.
El teniente Friolera irrumpe en el domicilio del Coronel, confesando haber matado a su señora. El Coronel felicita al Teniente: –Ha procedido usted como caballero- pero la Coronela llegará con una terrible noticia... |
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